Carlos Carneiro

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El Manejo Integrado de las Cuencas hidrográficas y el Desarrollo Rural en los Andes

El manejo integrado de cuencas hidrográficas es una práctica utilizada en muchos países hace muchos años. Sin embargo, la falta de capacitación técnica, fortalecimiento y concientización política e institucional, comunicación e integración socioambiental, aliados a escasa asignación de recursos financieros, son aspectos que limitan el impacto de esta práctica, especialmente, en comunidades rurales.

Lamentablemente, esa ha sido la realidad en la mayor parte de los países latinoamericanos.

Una iniciativa positiva para minimizar esas limitaciones fue el establecimiento en 1980, por los países latinos, de la Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en Manejo de Cuencas Hidrográficas (REDLACH) cuya secretaria técnica es ejercida por la FAO.

La iniciativa proporcionó el aumento progresivo de la capacitación tecnológica e intercambio de conocimientos y prácticas entre los países de la región. Sin embargo, sería difícil enumerar en ese espacio las principales experiencias y buenas prácticas desarrolladas y solo a título de ejemplo mencionaría la colaboración exitosa con el Programa Nacional Peruano de Manejo de Cuencas Hidrográficas (Pronamach) en Arequipa y otras zonas andinas del país.

Como resultado del Capitulo 13 del Programa 21 de la Cumbre de la Tierra (Desarrollo de Áreas de Montañas) fue creada en 2004 la “Alianza para las Montañas”, para incrementar la concientización y comprensión del desarrollo integrado y sostenible de las montañas. La Alianza se reunió en septiembre 2004 en Perú para discutir y aprobar por distintos actores sociales de la región un programa de acción que sigue en implementación.

A partir de esa fecha Redlach y Alianza de las Montañas han iniciado un trabajo conjunto para el desarrollo sostenible de las comunidades rurales andinas, tomando la cuenca hidrográfica como unidad territorial de desarrollo comunitario.

Se ha dado prioridad inicial en América del Sur a los Andes considerando que mas de 20 millones de personas son dependentes de los recursos de las montañas y de sus servicios ecosistémicos. Las cuencas hidrográficas fueron consideradas como unidad territorial para el desarrollo rural comunitario, asociada a otros procesos y prácticas relacionados al cambio climático.

Enumerar, en ese espacio, prácticas y proyectos mas o menos exitosos sería difícil ya que podría no hacer justicia a muchas actividades. De forma general varias actividades fueron exitosamente realizadas en apoyo a comunidades rurales andinas como el fomento a la quinua del Altiplano Peruano y Boliviano, así como, el apoyo a la aguayanta (Physalis peruviana) en los Andes peruanos y al aumento de productividad de la Maca Andina (“polvo dorado”). Pequeños y grandes ejemplos son muchos incluyendo lo forestal.

Recientemente, en diciembre de 2019, fue organizado en Cusco un importante evento sobre “Conservación y Recuperación de los Servicios de las Cuencas Hidrográficas Andinas” en donde muchos de los proyectos fueron presentados y discutidos, así como el apoyo al cambio climático y las comunidades rurales.  Las memorias de la reunión presentan una buena fotografía del progreso alcanzado hasta la fecha incluyendo la importancia del elemento forestal y las comunidades rurales.

La realidad es que el desarrollo integrado y comunitario en los Andes pasa pelo entendimiento que la cuenca hidrográfica debe ser tomada como unidad central de planificación y desarrollo comunal y que varios aspectos de desarrollo deben ser considerados como transectoriales   sin dejar de considerar las externalidades de la región.

La inclusión de las comunidades locales en estructuras de usuarios de la cuenca es una práctica exitosa usada en algunos países de la región que debe ser fomentada globalmente.

Para finalizar, mencionaría el Plan de la Cuenca del Rio Piedras en Colombia como buen ejemplo de manejo integrado y comunitario. Hago hincapié en la necesidad de creación de comisiones intermunicipales e intercomunales, que siempre generan conciencia holística de las interconexiones que son muy importantes se tomamos en cuenta la fragilidad del ecosistema montañoso.