Henry Quiroz

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Seguimiento y evaluación, claves para el logro de resultados

Por: Henry Quiroz Villota[1]

“Lo que no se puede medir, no se puede mejorar”

William Thomson Kelvin

A continuación, se presenta un resumen de la implementación del Sistema Integrado de Diagnóstico Planificación, Seguimiento y Evaluación del proyecto Desarrollo Forestal Campesino (DFC) implementado en la zona de Pichincha, de agosto 1994 a agosto de 1998 en su primera fase.

El DFC Pichincha estableció áreas de trabajo o núcleos administrativos a cargo de un extensionista. Cada núcleo trabaja con al menos tres comunidades. Nono que tenían un solo núcleo, y Cayambe tres núcleos: Ayora, Olmedo y Ayora Oriente.

El Sistema de Diagnóstico Planificación, Seguimiento y Evaluación se basó en el registro de información, su procesamiento, análisis y reporte orientado a la toma de decisiones con el fin de lograr los resultados previstos por el proyecto. El sistema de registro estuvo formado por: i) Cuaderno comunal; ii) Diario de campo de los promotores/extensionistas; iii) Cuaderno del DFC y iv) Capacitación institucional.

La implementación del proyecto se desarrolló a través de actividades tácticas como el establecimiento de viveros y posteriormente la elaboración e implementación de los Planes Forestales Comunales (PFCs). Primero, en equipo se realizó el PFC de Alaspungo, y luego cada responsable replicó en las comunidades de sus núcleos. A mediados de 1995 realizamos 34 PFCs; posteriormente la planificación se realizó a nivel predial, articulándose al plan comunal.

El DFC creó el Sistema SEPAC (Seguimiento y evaluación de planes agroforestales comunales) para el registro de información, procesamiento y reporte del estado de avance/cumplimiento de los indicadores establecidos. Este programa utilizó bases de datos y permitió obtener reportes a nivel de comunidad, núcleo, zona y/o consolidado a nivel nacional, tanto de las actividades de promoción, capacitación y seguimiento; como de los indicadores de plantas producidas, plantaciones y obras de conservación de suelos, manejo de plantaciones/bosques realizados.

El manejo de la información fue acompañando por espacios de seguimiento (reuniones y visitas de campo) de la ejecución de actividades/avance en indicadores. Estas visitas fueron realizadas semanalmente durante los primeros tres meses; luego fueron cada quince días, y posteriormente cada mes. Después de dos años de implementación del proyecto, se decidió realizar reuniones de equipo trimestrales en los núcleos, rotando cada vez por núcleo. En cada núcleo anfitrión se hacían: i) análisis de avances, ii) recorridos por parcelas, iii) reuniones con líderes de la zona, iv) elaborar participativamente la programación/núcleo para los siguientes tres meses.

En los primeros informes se enfatizó en procesar la información a nivel avances; en años posteriores se empleó mapas situaciones (gráficos que se presentan como ejemplo ilustrativo) para determinar los puntos críticos y establecer acciones para mejorar; paralelamente se identificaban estrategias empleadas en los núcleos. Esta metodología permitió desarrollar y fortalecer el intercambio de experiencias y de estrategias entre núcleos.

Especialista en diseño, monitoreo y evaluación

Cuando se maneja información, se debe tener claro los criterios de análisis. En este sentido, podemos ver que si bien San Pablo Urco es la comunidad que produjo más plantas; el grupo de mujeres Carabotija alcanzó el mayor rendimiento (plantas/persona).

El manejo de información se consolidó con el desarrollo de indicadores de avance/costo y la realización de evaluaciones participativas, mediante comisiones, quienes realizaban un pre–evaluación y verificación de campo. Esta pre-evaluación era presentada ante la comunidad, de tal forma que se tomaban decisiones en base a información actualizada, pertinente y oportuna.

En 1997, en una comunidad en Pichincha se realizó una evaluación de plantaciones forestales trabajadas juntamente con Cristhian Children Found, promocionando entre otras prácticas las silvopastoriles.  

En dos parcelas evaluadas se obtuvieron los siguientes resultados:

  1. De 100 plantas forestales protegidas con alambre, 99 estaba ramoneadas por el ganado;
  2. De 100 plantas forestales protegidas mediante la técnica del sogueo de los animales, sólo una (1) fue ramoneada.

En conclusión: En el caso1, el interés del dueño fue el alambre, más que la protección de las plantas.  Al detectar los primeros ramoneos debió mejorar la protección de las plantas. En el caso 2, la técnica de sogueo fue la más efectiva para evitar el ramoneó de plantas.

Finalmente, el proceso desarrollado se constituye en un aprendizaje que muestra que planificación más realista, para las comunidades, puede tomar entre 3 y 4 años, tal como puede ver en el gráfico.