Mariano Martínez Dueñas

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LA COMUNICACIÓN EN PROYECTOS DE DESARROLLO RURAL

La relación de los técnicos y extensionistas agrícolas con los pequeños y medianos agricultores se realizó durante muchos años bajo la concepción aristotélica de que la comunicación consistía en el uso de los medios de persuasión necesarios para generar un cambio de mentalidades y comportamientos.

Esa situación ha evolucionado durante las últimas décadas. El punto de partida en la actualidad es generar las condiciones para establecer una relación dialogante a partir del descubrimiento interactivo de las necesidades de capacitación y de los medios necesarios para realizarla.

Una mirada crítica a los países de América Latina implica analizar y comprender la diversidad ecológica de sus territorios, las diferencias culturales de sus etnias y la desigualdad de los ingresos económicos de sus pobladores.

La tradicional intervención paternalista del Estado para enfrentar esas situaciones y resolver los problemas derivados de ellas ha ido dando paso a la interacción planificada y conjunta entre los actores externos de apoyo y los verdaderos sujetos y beneficiarios de los cambios.

Con el paso del tiempo, los extensionistas vieron la necesidad de apoyarse en los líderes de las comunidades y organizaciones campesinas para detectar con ellos las necesidades de capacitación, definir conjuntamente una estrategia de comunicación y priorizar los medios más adecuados para facilitar los cambios en las actitudes, los conocimientos y las habilidades para mejorar las condiciones de vida.

La estrategia de uso de medios debe estar condicionada al nivel promedio de alfabetización y/o escolarización de la población, a la capacidad y actitud de los interlocutores para recibir y procesar los mensajes, al presupuesto y al personal disponible. De esa estrategia se desprenderá la selección y combinación de los medios a usar a lo largo del tiempo, su elaboración y el proceso de distribución, emisión y recepción. 

Para el inicio del proceso, y con fines de motivación para el cambio de actitudes, puede combinarse el uso de afiches colocados en lugares de tránsito frecuente y la difusión de spots de radio emitidos a través de emisoras locales, distritales o provinciales. 

Lo medios audiovisuales -y en particular el video- son muy eficientes para el conocimiento y puesta en práctica de procesos operativos y para el desarrollo de habilidades técnico-productivas, tanto si se trata de personas analfabetas como con cierto nivel de escolarización. Para personas con mayor nivel de instrucción, o para promover la formación de líderes de las comunidades, puede plantearse la conveniencia de elaborar guías o manuales escritos de distribución limitada. Y dado el progresivo acceso de la población rural a la telefonía digital, no puede dejarse de lado el uso de las redes sociales y de internet como medio de comunicación para el desarrollo.

Pero conviene destacar que el actor más importante y decisivo para promover el desarrollo rural sigue siendo el factor humano. El mayor o menor éxito de un proyecto de desarrollo rural seguirá dependiendo de la calidad de sus promotores, extensionistas o capacitadores y de su compromiso real con la población.